EFECTOS DE LA LUZ INFRARROJA
Analgésico: la exposición al calor infrarrojo produce una relajación muscular, aumentando su elasticidad.
Disminuyen los espasmos y la fatiga muscular. La intensidad del efecto analgésico dependerá de la temperatura, el tiempo de aplicación y del paciente.
Vasodilatación: hay un mayor flujo de sangre en la zona del tratamiento. Además, en el resto del cuerpo también se produce una dilatación de venas y arterias, y el corazón aumenta su frecuencia de bombeo.
Disminución de la presión arterial: los vasos sanguíneos se dilatan haciendo que la tensión arterial baje.
Reactivación celular: el calor activa los procesos metabólicos mejorando la nutrición celular. Disminuye la coagulación sanguínea y hay mayor aporte linfático a los tejidos. Es decir, aumentan las defensas: se reabsorben más patógenos, aumenta la acción bactericida y antiinflamatoria.
Aumento de la temperatura superficial: puede presentarse algo de sudoración. La piel de la zona tratada aumentará su permeabilidad y se reducirá la sensibilidad de las terminaciones nerviosas.
La duración del tratamiento
de termoterapia por infrarrojos varía entre los 10 y los 30 minutos, en función de la intensidad seleccionada y del efecto que se quiera lograr.